Ariel Petruccelli :: La lucha de los/as docentes de ATEN en 2007

Texto de Ariel Petruccelli. Docente de Aten e historiador. Relata el proceso de lucha iniciado por l@s docentes de Neuquén que desembocara en el corte del 4 de abril de 2007.

Este texto es parte del CD producido por compañeros/as de La Fragua, desde la secretaría de cultura de SUTEBA La Plata, a 2 años del asesinato de Carlos Fuentealba. [ir al índice de CD]
El texto es la desgrabación de la exposición de Ariel Petruccelli en las 2das Jornadas “Universidad y Movimiento Obrero” (JUMO) e integra el libro “Nuevas y viejas prácticas organizativas de l@s trabajador@s frente a la precarización”, editado por La Fragua, el Centro de Estudios para el Cambio Social y la Editorial El Colectivo [más información sobre las JUMO] [más sobre el libro]

Neuquén es una provincia gobernada desde hace 40 años por el Partido Popular Neuquino, único partido provincial que se ha mantenido en el gobierno desde el regreso a la democracia. Además de sus vínculos con la dictadura y de su trayectoria en el gobierno desde los años 60, tiene una continuidad muy particular, muy fuerte, que hace que la oposición política haya resultado siempre débil.
Esto ha colocado a ATEN, que tiene una larguísima y vasta trayectoria de lucha, en una suerte de oposición semioficial. Existe una especie de guerra eterna entre ATEN y el Movimiento Popular Neuquino. En los últimos 10 años, el sindicato ha sufrido al menos doce represiones, algunas en solitario y otras veces en acciones con organizaciones hermanas. No lo he estudiado detenidamente, pero no sé cuantas organizaciones populares y sindicales tienen esta cantidad de represiones. ATEN ha sido reprimida por la policía provincial, la gendarmería nacional y fuerzas parapoliciales (grupos de choque, como en la huelga de 2006 cuando desalojaron el piquete). La represión más conocida es la del desalojo de los 4 piquetes que cerraban el acceso a la destilería de petróleo de la plaza Huincul.
No se puede comprender lo que pasó en Neuquén sin comprender la historia de lucha y confrontación entre el sindicato docente (junto a otros movimientos pero con epicentro en ATEN) y el Movimiento Popular Neuquino. Han sido los conflictos docentes los que han generado las dos crisis políticas más fuertes en la Provincia: la de 1997 -con la muerte de Teresa Rodríguez- y la de 2007. También es muy difícil entender este conflicto sin los precedentes del conflicto del año 2006 donde hubo una modalidad novedosa implementada por ATEN, que fue la de los piquetes y los cortes al circuito petrolero.
El gobierno de Sobisch debutó en este último mandato con una represión a ATEN. En la huelga de 2003, después de 11 días de cortes de puentes, fuimos desalojados por la policía provincial el día en que Sobisch consiguió su reelección. A lo largo de todo su mandato tuvo una absoluta insensibilidad con todos los movimientos sociales y sindicales, uno de los picos más altos fue la lucha dada por los trabajadores de la salud. De manera que se había instaurado un mito: que a ese gobierno era imposible arrancarle algo salarialmente. La huelga de 2006 confrontó con esa sensación, y fue una huelga muy particular porque, como se dice en la jerga, fue una huelga del activismo, de la militancia, de la vanguardia. Fue una huelga sostenida por un tercio de los docentes a lo largo de los 35 días de lucha; hubo otro tercio que se plegaba en las grandes movilizaciones, que paraba ese día y volvía a trabajar y hubo un tercio inconmovible que no paró. Esa movida terminó con un pequeño triunfo salarial, se arrancaron ciertas demandas concretas planteadas en ese momento y eso generó la sensación de que “se podía” entre aquellos que dieron la lucha y ahora volvían a las aulas. Así quedó el escenario planteado para la huelga de 2007 que tuvo un acatamiento del 80% en el inicio del conflicto.
Las características de este sindicato son importantes para comprender la dinámica de la lucha de ATEN. Por un lado, es un sindicato único que agrupa a docentes de nivel inicial, primario, media y terciario. Los únicos que no están agrupados en ATEN son los docentes universitarios que se agrupan en la CONADU. ATEN incluye, además, a empleados administrativos y auxiliares de servicio (porteros) y esto le da una fuerte identidad clasista. De allí se desprende la denominación del nombre del sindicato de “Trabajadores de la Educación” y no de “educadores”, “apóstoles”… Pero también genera problemas, porque el gobierno opera asignando beneficios a un sector y no a otro y esto hay que saber manejarlo para que no genere divisiones internas. Es una política de equilibrio muy complicada, históricamente.
Pero el sindicato es un sindicato único. Recién en los últimos años apareció SADOP que agrupa a algunos trabajadores de establecimientos privados, que en Neuquén son muy pocos, porque más del 90% de la planta de los alumnos está en las escuelas públicas.
Es un sindicato pluralista y democrático. En todas las elecciones hay pluralidad de listas y un gran recambio de dirigentes. Por ejemplo, en el conflicto 2007 había mucha gente con experiencia (que había participado en la conducción) y que se encontraba en el llano. En la seccional capital, la mayoría de la comisión directiva y el secretario general ocupaban por primera vez cargos de comisión directiva, cosa que es bastante inusual en la mayoría de los sindicatos donde los dirigentes tienden a eternizarse en el puesto. Había sin responsabilidad de conducción personas que habían sido, por ejemplo, secretarios generales.
La huelga comenzó cuando el gobierno nacional, con Filmus y el aval de Yasky y CTERA, anuncian el piso-techo de $1040. Este sueldo es muy bajo considerando el costo de vida de Neuquén que no es el mismo que, por ejemplo, Jujuy o Bs As. Así se inició un plan de lucha con un alto acatamiento a las medidas de fuerza producto de la experiencia del año 2006. Ante la prueba de que se podía y sin matarse ni recorrer escuelas había un acatamiento del 80% de los docentes parando. Pero la política del gobierno era la misma: inflexibilidad, chicanas en los medios y ninguna oferta ni propuesta de negociación. En este contexto, sobre todo en las seccionales del interior, se hizo más difícil sostener el paro por un contacto más directo de los docentes con los padres. Allí el paro comenzó a caer.
Se diseñó entonces una actividad fuerte, una caminata desde Zapala, que está en el centro de la provincia, a la capital, unos 200 km. de distancia que se cubrieron en el lapso de una semana. Hubo gente, un centenar de compañeros, que hizo entero el recorrido y el resto hacía tramos. Esta caravana ingresó a la Capital con una movilización de 15.000 personas, que para Neuquén es sumamente grande.
Todo el mundo creía que después de esta demostración de fuerza, se iba a producir una oferta, una mesa de negociación que diera un cierre al conflicto y que esa huelga se recordaría como la “huelga de la caminata”. Pero no fue así, no hubo oferta. Hubo una chicana, que fue ofrecer un pequeño aumento que pudo haber sido aceptable para primaria, pero no para media, por lo tanto, se rechazó unánimemente. El aumento es para todos o no hay acuerdo.
La huelga siguió pero con un desgaste en el paro, con gente que empezaba a volver a trabajar. En este contexto y ante la proximidad de semana santa, siendo Neuquén un nudo por la posibilidades turísticas, se pensó en el bloqueo de los turistas a los centros de vacaciones. Previamente a esto se establecieron piquetes que cortaban parcialmente la ruta por algunas horas en distintos puntos de la provincia.
Ante la falta de respuesta se resolvió hacer un corte total. No se anunció públicamente dónde iba a ser el piquete por seguridad, pero en una organización tan grande (6000 afiliados) y de carácter basista como es ATEN, es imposible mantener el secreto.
Se organizó el corte en Arroyito, un lugar muy peculiar que está ubicado a 64 km. de Neuquén Capital y a 16 km de un pueblito, el más cercano, llamado Cenillosa. Arroyito se encuentra entonces en el medio del desierto, lo único existente es una estación de servicio; pero es un lugar estratégico porque es el único sitio donde no hay ningún camino alternativo. Hay un gran canal artificial y un único puente. En cualquier otro lugar donde se corte la ruta, sólo lográs estorbar porque hay caminos alternativos, y a la sumo el turista llega 2 horas más tarde a destino, pero pasa. El lugar de Arroyito es estratégico porque es un cuello de botella, pasás por ahí o no pasás.
Cortar en Arroyito era sumamente complicado, por las distancias, por las características del lugar. Se preveía la posibilidad de hechos violentos; la hipótesis que se manejaba era que se repetiría lo que había ocurrido en el 2006, un desalojo por parte de una patota disfrazada de turistas.
Arroyito, al mismo tiempo, es un lugar que por la cantidad de tránsito que tiene y las características de la ruta genera colas de autos de 5 o 6 km. cortando sólo por una hora. Lo que se tenía pensado era una movilización grande que instalara el piquete. Un piquete que por sus características no fuera sostenido con el pecho sino con una montaña de piedras en la ruta. No se logró que ninguna ripiera directamente volcara un camión, porque todas trabajan para las obras públicas del gobierno. Se lo pensó hacer a pico y pala, dos montañas a cada lado de la ruta, zanjas a los costados y tablones para que pasen las ambulancias. Después, el grueso replegaba porque no podía haber relevos a los piquetes desde Neuquén, ya que esto significaba pasar caminando por la cola de autos de 5 o 6 km. de los turistas.
Entonces, la idea era salir con una gran movilización, instalar el piquete, replegar y dejar a unos 200 compañeros que se quedarían lo que fuera necesario.
La policía ocupó la posición la noche anterior pero se resolvió de todos modos ir a instalar el piquete. Era una caravana de entre 700 y 1000 personas a 64 km. de la capital, en el medio del desierto. Íbamos en trafic, camiones, autos. Esa parte previa fue francamente muy emocionante. Llegar a las 4 o 5 de la mañana a la puerta del sindicato y ver a compañeros y compañeras (la mayoría) llegar con su mochila, su pala y su pico, preparadas para subirse a las combis e ir a instalar un piquete…¡Se te ponía la piel de gallina!. Aparte, la primera vez que ATEN cortó la ruta en 1997 fue en un contexto de absoluta ingenuidad, la idea era: “quién le va a pegar a una maestra con sus hijitos de la mano”. Ahora ya no era ese el imaginario porque en reuniones que se hicieron previamente quedó muy clara la posibilidad de represión o de episodios de violencia y se dijo que quien no lo viera así, no le pareciera o tuviera miedo directamente no fuera. Es decir, que la gran mayoría de las personas fueron sabiendo que había una cuota de riesgo. Igualmente nadie pensaba que ese riesgo implicaba la posibilidad del asesinato de un compañero.
Cuando llegó la caravana, los accesos estaban cortados y no nos dejaron ni siquiera instalarnos en la ruta. A los 5 minutos de llegar comenzaron con los disparos y la primera represión. Nos replegamos para el campo, era difícil replegarse por la ruta porque tiraban gases muy fuertes que pasaban por arriba y si seguías por la ruta ibas directamente al humo. Luego volvimos a la ruta y nos reprimieron nuevamente. Ahí dijimos basta, no vamos a poder tomar la ruta. Se hizo un acuerdo con la policía de volver por la ruta e irnos pacíficamente. Era muy difícil volver rápido por varias razones. Una, porque no queríamos irnos rápidamente; la otra, porque muchas camionetas y combis contratadas se volvieron cuando vieron la represión. La gente que había llegado por ese medio no tenía cómo volver y tuvieron que ubicarse en los otros autos, y esta tarea no era fácil. Muchos no querían irse, no querían subirse a los autos por lo que la retirada fue muy lenta, a paso de hombre. La policía nos iba como arriando, nos seguía detrás. A la media hora y en este contexto hay una nueva represión Qué es lo que quisieron hacer para mí es bastante misterioso y sin lógica. Mandaron dos combis por la banquina, cortaron la caravana por la mitad, bajó la guardia de infantería y comenzaron a disparar en el medio de la caravana. En ese proceso, Poblete disparó una granada de gas al auto en el que viajaba Carlos Fuentealba impactándole en la cabeza con el resultado conocido.
Yo viajaba en un auto que estaba a 20 mts. No entendíamos nada de lo que estaba pasando. Cuando nos acercamos vimos que estaban sacando un cuerpo que tirado en el piso tenía convulsiones. Una imagen muy dura. Cuando pararon las convulsiones, la masa de docentes comenzó a volverse contra la policía gritando: ¡lo mataron, mataron a un compañero! El que comandaba el operativo, evidentemente, dio la orden de no hacer nada, porque en ese momento hubo muchas compañeras que agarraron a los golpes a los policías, pateaban los escudos, etc. Se desató de esta manera la locura y rápidamente llegó la ambulancia que se lleva a Carlos que estaba con vida pero ya sin posibilidades.

El conflicto tomó un carácter totalmente distinto, nuevo. Se instaló la consigna “Fuera Sobich” y se ocupó el puente carretero que une Neuquén con Cipoletti. En medio de una conferencia que intentó dar Sobisch se sitió la casa de gobierno y a partir de ahí quedó sitiada y él tuvo que salir disfrazado de policía.
La huelga siguió y al lunes siguiente hubo un paro nacional y en Neuquén se dio la manifestación más grande que se haya conocido: 30.000 personas. Con un paro de la CTA a pleno, pero sólo acompañados durante 2 horas por los petroleros y algún otro sector de la CGT.
De esta manera, la situación política era bastante complicada porque se estaba a un mes y medio de las elecciones. Sobisch era un gobernador que se iba, el tema que se instalaba era hasta dónde era factible tirar a Sobisch o no y cómo lo haríamos.
En ese contexto tenso y sumamente complejo, hubo diferentes instancias. La huelga continuó y la casa de gobierno estuvo durante casi tres semanas sin poder funcionar, totalmente empapelada y sitiada por piquetes.
La movilización siguiente, a los 3 o 4 días de la primera, fue una movilización de 15.000 personas, es decir, con la mitad de participación. La gran discusión era hasta qué punto estaba instalado el repudio al gobierno, hasta qué punto estaba en zozobra la hegemonía tradicional del Movimiento Popular Neuquino. Había diferentes interpretaciones. Yo creo que una pauta de hasta dónde llegaba el descontento es que no se manifestó en los barrios. En los barrios populares no había chicos apedreando a policías o prendiendo gomas de bronca. La movilización fue muy imponente, pero afectó a ciertos sectores y no a otros. La vivencia de la muerte no se vivió de la misma manera en los barrios, donde el gatillo fácil es cosa de todos los días, que entre los docentes donde fue más impactante.
La huelga siguió y la discusión se centró en si se podía negociar o no con Sobisch en el caso de que no se lo pudiera echar. En un determinado momento, había aproximadamente un tercio de los docentes que planteaba que moralmente no se podía negociar con Sobisch y que era preferible volver con nada, “¡No negociar con el asesino!”, era la consigna. Esta era una posición riesgosa porque volver después de 50 días de paro, con un muerto y sin una conquista salarial, podía ser catastrófico.
Después de un trabajo de base muy importante, a lo largo de las distintas asambleas se planteó que las dos posiciones eran legítimas y se decidió que lo que resolviera la asamblea se acataría y que la organización no se fracturaría ante esta disyuntiva sobre qué hacer. Estas asambleas eran de 1.500 personas en la seccional capital y el clima era muy tenso. Era difícil tomar decisiones. Se hacía presente Sandra, la compañera de Carlos que es una vieja militante de ATEN. En una de esas asambleas Sandra preguntó cuántos de los presentes creían que efectivamente se podía tirar a Sobisch. Éramos 1.500 personas y se levantaron entre 80 manos. Fue un momento importante porque se clarificó la distancia entre el deseo y lo que realmente se podía hacer. A partir de ahí, sin bajar la bandera contra Sobisch por el Juicio y castigo, había que encontrar una salida a la demanda salarial. El conflicto había adquirido dos puntas: el reclamo salarial que le había dado inicio y una lucha por el juicio y castigo a los responsables de la muerte de Carlos. En este sentido se conformó la COCAPRE (Comisión Carlos Presente).
Se llegó finalmente al acuerdo salarial. Era bastante bueno porque era integral, es decir, para inicial, primaria, media y porteros y así se puso fin al conflicto, después de 54 días.
La vuelta a las escuelas fue muy dura, no tanto por el triunfo del Movimiento Popular Neuquino en las elecciones, ya que la mayoría de la militancia de ATEN era conciente de que sus fuerzas no se habían debilitado con la muerte de Carlos. El golpe más duro fue que el discurso del gobierno (que no en vano gobierna desde hace 40 años) tenía arraigo popular y vos te podías encontrar con los padres de tus alumnos o con tus alumnos mismos que te decían: “la culpa es de ustedes porque fueron a Arroyito”, y ese tipo de cosas. Esto sí fue un golpe duro para muchos compañeros que provocó muchas licencias psicológicas de aquellos que no pudieron afrontar esta situación.
Hay muchas muertes de la represión que uno asume como sus muertos ideológicos, pero otra cosa distinta es cuando esos muertos son personas de carne y hueso con las cuales te cruzabas todos los días. Eso, subjetivamente es muy difícil de procesar y más en las circunstancias en que esto pasó: un tiro por la espalda…etc.
La vida de la organización continúa. Lo de Carlos marcó mucho. Hubo un proceso interesante de afiliación durante el conflicto y en el posconflicto.
Pero bueno ya hablé mucho tiempo….

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