La Fragua 13 :: El que murió peleando vive en cada compañero

El que murió peleando vive en cada compañero

Carlos Fuentealba nació en el año del onganiato, 1966. Creció en el campo de una familia muy pobre, cerca del lago Lanín, en San Martín de los Andes, a unos 400 kilómetros de Neuquén. En esa ciudad llegó a hacer la escuela primaria pero hizo la secundaria en un industrial de Neuquén varios años más tarde. Ahí se recibió de técnico químico, empezó a trabajar para mantenerse y como pudo intentó empezar a ser docente.
En los años que siguieron hizo de todo, trabajó en un laboratorio, en un supermercado y en una fábrica de jugos mientras viajaba en bicicleta para costearse los estudios. Sus amigos creen que su formación política empezó en los años del secundario cuando trabajó en la UOCRA. Patricia Varela es la directora del secundario de la Cuenca XV, uno de los barrios más pobres del oeste de Neuquén y una de las escuelas donde él daba clases. “Desde adolescente –dice ella– consiguió un trabajo de administrativo en la UOCRA, donde empezó a involucrarse en las luchas por un mejor salario y mejores condiciones de vida, después se recibió de docente, hace dos años, y desde ahí acompañó a los amigos activistas en cada lucha”. Carlos tenía 40 años, dos hijas de 10 y 14 y apenas un par de años de docente recibido. En estos años, de todos modos, hizo de su entrega un compromiso.
En el marco de una huelga del sindicato docente ATEN, perteneciente a la CTERA, se decidió hacer un corte de la ruta 22 a la altura de Arroyito el 4 de abril de 2007, como medida de protesta. La decisión fue tomada en asamblea por la mayoría de los afiliados al sindicato. Fuentealba no compartía la decisión de hacerla en ese lugar porque lo consideraba peligroso, pero accedió a la voluntad de la mayoría. Ese día la policía provincial recibió la orden del Gobernador Jorge Sobisch de impedir que los manifestantes cortaran la ruta, para garantizar el libre tránsito en la misma.
Al llegar al lugar y antes de que se efectivizara el corte de ruta, los docentes fueron desalojados con balas de goma, gases lacrimógenos y un carro hidrante en dos ocasiones. Muchos se refugiaron en una estación de servicio cercana mientras otros eran perseguidos por policías a pesar de haberse retirado de la ruta. Tras una conversación entre dirigentes y policías en la estación de servicio, se detuvo el accionar policial y los docentes se retiraron en grupo, a pie y en autos, hacia la ciudad de Senillosa, escoltados por camionetas policiales. Luego, sin aviso, las camionetas policiales se adelantaron a la caravana, encerrándola y reanudaron el uso de la fuerza.
Fuentealba se encontraba en el asiento trasero de un auto Fiat 147 que se retiraba del lugar, cuando un policía de nombre José Darío Poblete, integrante del Grupo Especial de Operaciones Policiales (G.E.O.P.) de la ciudad próxima de Zapala, disparó una granada de gas lacrimógeno hacia el auto, que se encontraba a unos 2 metros de distancia. El cartucho de gas lacrimógeno atravesó el vidrio del vehículo e impactó en la nuca a Fuentealba, causándole un hundimiento de cráneo. En el hospital provincial fue sometido a dos operaciones y finalmente murió al día siguiente.
Los camaristas Mario Rodríguez Gómez, Luis María Fernández y Héctor Dedominichi consideraron probado que fue Poblete quien disparó contra el maestro e hicieron lugar al pedido de la querella y la fiscalía que habían solicitado una condena a perpetua para el policía. También tuvieron en cuenta la condición de policía de Poblete y la situación de indefensión en que se encontraba la víctima al momento del hecho. La Cámara Criminal Primera de Neuquén condenó a “prisión perpetua con inhabilitación perpetua” al policía Darío Poblete por el crimen. Esta causa es llamada “Fuentealba I”, e investiga la autoría material del asesinato. Se abrió otra causa judicial, llamada “Fuentealba II”, que investiga las responsabilidades en niveles superiores de la jerarquía policial y al entonces subsecretario de seguridad. Sandra Rodríguez se presentó como parte querellante en ambas. El gremio ATEN solicitó también ser parte querellante en ambas causas, y especialmente tenía la intención de pedir la indagatoria del ex gobernador Sobisch en la causa “Fuentealba II”, pero su pedido fue rechazado.

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