La mentira tiene patas cortas… y los legisladores $35.000 al básico

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EDITORIAL

Ya desde la década del ´90, los/as docentes venimos luchando por un salario que nos permita vivir dignamente, inclusive que nos permita acceder a los bienes culturales, fundamentales para nuestra formación como educadores. Lejos de eso, el gobierno ni siquiera nos garantiza las herramientas mínimas para que nuestra tarea docente se pueda llevar adelante (tizas, productos de limpieza, temarios, etc). Es por eso que las cooperadoras, muchas veces sostenidas por los propios docentes, terminan cumpliendo lo que debería garantizarnos el estado. ¿O acaso Gvirtz lleva a su despacho el bidón de lavandina? Es muy loco pensar que Scioli paga de su bolsillo las resmas de papel que usa su gabinete…
Hoy en día, el salario básico por cargo de un/a maestro/a o de un/a profesor/a no llega a cubrir ni siquiera la canasta básica alimentaria. Un maestro gana un básico de $1332 y un preceptor o un profesor con 10 módulos $1212 ($121/módulo).
Durante estos años, producto de sucesivas negociaciones entre gobiernos y conducciones gremiales que se empeñan en “cogestionar” en lugar de exigir, bajo la dudosa lupa de “es lo que se puede”, nuestro sueldo se ha ido transformando en una combinatoria de sumas, una especie de babel cuya imaginación está destinada a no pagar lo que nos corresponde. No contentos con tal proliferación de sumas en negro, han tomado la frase “sueldo inicial” para descaradamente no hablar de sueldo básico en los medios masivos de comunicación cada comienzo de ciclo lectivo, instalando así una “confusión” en la comunidad, que cree que esos titulares se refieren al básico.

Simuladores que confunden.
Estamos hartos de las mentiras y de los simuladores. El salario inicial se garantiza con subas al básico y no con serie de sumas en negro que se siguen acumulando por fuera del mismo. ESTO no es un capricho delirante e imposible de lograr como nos quieren hacer creer, parece que las recetas del “liberalismo salvaje” siguen siendo tan funcionales como antes.
Cuando escuchamos que la paritaria de tal o cual gremio cerró en determinando número se habla de salario básico, luego se le suma la antigüedad, los bonificables, las horas extras, etc. En nuestro caso HACEN AL REVES: imaginan los simuladores un monto final que debería sacarnos de la indigencia (hoy discuten si 2800 ó 3100 de bolsillo) y luego ven cómo reparten los bonificables para que, incluyendo la antigüedad, el sueldo quede en ese monto. Nos preguntamos: ¿a quiénes consultaron los dirigentes gremiales para hablar de ese número? Habrá sido al gobierno… a nosotros, no.

Para colmo de las hipocresías cuando llegamos a un monto que con la acumulación de cargos se aproxima a la canasta familiar nos aplican topes en las asignaciones familiares y nos descuentan el impuesto a las ganancias. Es inadmisible que los trabajadores paguemos este impuesto porque somos asalariados, no tenemos plusvalía ni ganancias. Mientras, las empresas corporativas mineras como la monstruosa Barrick Gold (vinculada a Bush padre), Osisko, y otras, algunas de ellas las mismas que extraen el petróleo en las Malvinas, deducen ganancias de gastos de exploración y terminan no pagando este impuesto por simples vericuetos contables.

Lo que se puede…
No se trata de un problema de recursos sino de una decisión política, que establece cuáles son los límites de los niveles de consumo de la mayoría de la población que permite sostener la gran acumulación de riqueza en algunos pocos. Tanto a nivel Nacional como Provincial: hablan de superávit mientras habilitan los tarifazos. Ya están llegando las cuentas de gas con el doble de las sumas que se pagaban. Dicen que quitarán subsidios, pero nadie menciona la necesidad de revisar los subsidios a las empresas de educación privada (la mayoría de los sueldos docentes de la educación privada los paga el Estado en la provincia de Buenos Aires).
Lo que se puede y se debe es dejar de discutir cómo distribuir la pobreza, para ocuparnos de la riqueza. Lo que se puede y se debe es tener derecho a expresarnos sin represiones como sufrieron los trabajadores de Santa Cruz, o quienes luchan por el derecho a la tierra y la vivienda, o los pueblos que se expresan por el derecho a una auténtica soberanía oponiéndose a históricos saqueos, hoy de dimensiones más alarmantes aún, poniendo en juego la vida y los recursos de todos.
Lo que se puede y se debe es dejar de procesar a luchadores sociales y de realizar investigaciones y espionajes sobre el pueblo para ocuparse de la Trata, el narcotráfico etc. Parece que TANTO en el capitalismo “salvaje” como en el… ¿domado?, nos toca ser las actrices y los actores de reparto. Pues, digámosle a los simuladores BASTA, la educación no puede seguir siendo
pensada como un teatro, con una puesta en escena para los diarios y la tele en vistosos discursos.
Los legisladores dicen que para realizar su trabajo responsablemente necesitan esta suba de casi 150% de su dieta. NOSOTROS TAMBIÉN.

Condiciones de trabajo docente ¡La precariedad al palo!
Durante los últimos 30 años, las condiciones en las que realizamos nuestro trabajo se han deteriorado cada vez más, se han precarizado. Y con ellas se precariza también la calidad de la educación pública. Los bajos salarios son un eje vertebral de esta precariedad, dado que condicionan las formas propias del trabajo al obligarnos a “buscar” una mayor explotación: tomar muuuuchas horas y cargos para ir juntando un salario que se le acerque un poco a la canasta familiar.
La inestabilidad de suplentes y provisionales, y la constante rotación en los cargos incluyen etapas de desocupación e irregularidad en el salario. Se naturaliza la situación de estar trabajando en dos cargos o más, en 2 o más escuelas, no conocer con quiénes trabajamos y no tener tiempo para planificar, intercambiar, corregir o formarse en nuevas cuestiones pedagógicas.
Los edificios escolares no dan abasto. Aulas superpobladas, Primarias y Secundarias funcionando simultáneamente, escuelas sin luz, sin gas ni ventiladores, mesas y sillas destruidas y hasta ausencia de ¡tizas! No se sostiene una escuela sin infraestructura adecuada, no se sostiene este discurso progresista sin acciones concretas.
Pero las malas condiciones laborales no se reducen solo al salario ni a la infraestructura escolar. Otro aspecto es el “aislamiento”: cada docente debe “hacer lo que puede” individualmente, se reduce al mínimo la posibilidad de pensar colectivamente nuestra tarea en sus distintas vertientes: currícula, trabajo en el aula, las relaciones sociales que construimos en la escuela, la organización gremial, etc.
A este factor, se le suma la distribución de tareas del sistema educativo, en el que a los y las docentes nos otorgan y asumimos un papel técnico-ejecutor de políticas educativas que se piensan y deciden en otros lugares, por cierto alejados de todo rastro de escuela. De a poco se mecaniza y se reduce el aspecto intelectual de nuestra tarea. Esto genera un alto nivel de fragmentación en la construcción de los saberes por parte de nuestros estudiantes, ya que es muy difícil llegar así a proyectos institucionales reales y discutidos por todos los que hacemos la escuela.
Respecto a la estabilidad laboral la situación se ha agravado con la implementación de diferente Planes como política educativa del Kirchnerismo: FINES, MEJORA, COA, y otros, que distribuyen dinero directamente a las escuelas, direccionando los gastos a los directivos, con pocas posibilidades de variación y docentes contratados. Bajo un manto superficial de autonomía en la gestión, muestran en realidad, la aplicación del núcleo duro de la reforma educativa de los 90: la fragmentación del sistema educativo con la centralización del planeamiento y evaluación de las políticas educativas.
Este gobierno, nos apabulla con un discurso progresista y a su vez vemos cómo se continúa vaciando el sistema educativo.

Esta situación sólo podremos cambiarla con organización, recuperando nuestras herramientas de lucha como trabajadores y trabajadoras de la educación, construyendo con unidad desde abajo, una fuerza con capacidad de plantarse para decir “Basta”. Nadie se salva solo.

¡No a la Megaminería Contaminante a Cielo Abierto! ¡No a la Ley Anti-terrorista!
En el último tiempo se ha visibilizado como los pueblos de Belén, Tinogasta y Amaicha se manifestaban en defensa de la vida y de nuestros recursos naturales. Lejos de escuchar los reclamos del pueblo, los gobiernos provinciales de Corpacci, Beder Herrera, Alperovich y Gioja, en complicidad con el Gobierno Nacional, y defendiendo los beneficios de las empresas trasnacionales que llevan adelante la explotación minera a Cielo Abierto, responden reprimiendo. La represión se ampara legalmente en la recientemente sancionada Ley Anti-Terrorista, dejando en claro que será un instrumento más para criminalizar y reprimir a los que luchan.
En consonancia con el reclamo popular de las localidades movilizadas, nos manifestamos enérgicamente en contra de la instalación de estos mega proyectos mineros a cargo de grandes empresas extranjeras, en tanto atentan contra cualquier tipo de desarrollo popular autónomo, se apropian de la renta colectiva saqueando nuestros recursos, niegan los valores culturales de las comunidades y ponen en riesgo todo tipo de vida, dejándonos sólo desertificación, pobreza y enfermedades incurables.
Te invitamos a participar de los debates y movilizaciones que se están llevando adelante en varios puntos de nuestro país y a unificar la lucha por la vida y en defensa de nuestra soberanía nacional.

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